• Humberto Correa

Limitación del esfuerzo terapéutico, eutanasia y suicidio asistido 5 de 6

Actualizado: feb 19

V) La ley: prohibición y autorización



En nuestro país es legal la limitación —adecuación de la terapéutica— y se indica expresamente por ley que debe evitarse el encarnizamiento terapéutico. En cambio en Uruguay la eutanasia está prohibida y es penada por la ley. De todas formas actualmente —mayo de 2020— existe la presentación de un proyecto al Parlamento para transformarla en un acto legal, respetando normas que se establecen. Se trata en realidad de una ley de despenalización para los médicos que practiquen eutanasia dentro de ciertas condiciones.

Las poblaciones y los países del mundo ven divididas sus posturas legales en cuanto a la eutanasia. Eutanasia y/o suicidio asistido es legalmente permitida en Bélgica, Luxemburgo, Colombia, Canadá y varios estados de Estados Unidos (Oregón, por ejemplo). La eutanasia es prohibida en el resto de países de Europa, aunque hay algunos —como Portugal e Italia— en que la posición aún es ambigua. Está prohibida en el resto de las Américas, en China y en Australia (aunque el estado de Victoria ha promulgado la autorización, pero esta ha sido de momento vetada por el poder central). El suicidio asistido es permitido en Francia, Suecia, Suiza y Estados Unidos.

En todos los medios en que se autorizan la eutanasia y el suicidio asistido existen normativas (leyes y resguardos) para que se cumplan todas las condiciones que se incluyen en la definición, para evitar decisiones unilaterales, unipersonales, interesadas, no bien documentadas, propuestas en casos potencialmente reversibles y opciones en casos de casos de problemas psiquiátricos tratables y reversibles.

VI) Propuesta de un comité o un foro permanente, multidisciplinario y multiinstitu-

cional sobre el fin de la vida y otros temas críticos para la existencia humana

Creemos que sería sumamente útil institucionalizar una organización de este tipo para los temas que están más en debate. Esto propiciaría la comunicación y discusión de informaciones, reflexiones y opiniones. Sus conclusiones no estarían dictando las conductas que tiene que tomar un individuo sobre si llega a la necesidad de planteárselas o tomar las decisiones sobre esos actos. Servirían sí como un insumo importante para la elaboración de leyes, una guía para los implicados en el manejo de los problemas referidos y una información para la comunidad. Los intercambios de ese organismo serían un incentivo para reflexionar sobre eventos fundamentales de la vida, la muerte y las formas del morir.

Cada participante, al exponer, explicitaría definiciones, mencionaría formas de abordaje desde diferentes ángulos y también daría opiniones. Las opiniones en el fondo son la expresión de lo que uno siente, no solo de lo que razona. A veces uno ha estado en muchas situaciones críticas de la vida en que ha debido razonar sobre esa situación (a veces emergentes y dinámicas) con su mejor pensamiento, pero llega un punto en que hay que decidir. La última decisión tiene su base en los valores de cada individuo (influidos por leyes, guías y recomendaciones) y tiene también tienen un gran componente afectivo o de convicciones profundas que están unidas a la afectividad.

Cuando se trata de un caso individual las conclusiones de la citada conferencia o foro serían una base o una guía para todos los que se vean implicados en esas situaciones. Pero lo que realmente aplica cuando una persona piensa tomar este tipo de decisiones es un diálogo profundo con el interesado, lo más tranquilo y sincero que se pueda, lo más calificador de lo que realmente se quiere hacer. Y ese diálogo puede ser con una persona con la que se tenga gran confianza y/o afecto y con profesionales específicos. Y luego podría optar.

VII) ¿Qué piensa la gente?

Acerca de la limitación o adecuación del esfuerzo terapéutico (cese de las medidas extraordinarias de sostén y con intención curativa en personas que van a morir próximamente y que se ha demostrado que no se benefician para nada de ellas) las cosas están bastantes claras.

Están claras en los ambientes asistenciales que tratan esas personas y la ley las apoya.

Por otra parte, la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) ha emitido hace pocos días sus guías bien fundadas y explícitas acerca de los procedimientos referidos a esta situación. Además, se cuenta con la comprensión tácita o expresa de la mayoría de la población al respecto, aunque nunca está de más hacer esfuerzos por educar a la comunidad con claridad.

En el mundo hay millones de personas que piensan u opinan que la ley debe autorizar la eutanasia/ suicidio asistido en determinados casos muy bien identificados y especificados. Esa gente, evidentemente, quiere que todos vivan lo mejor posible. No quiere salir a matar personas, pero admite que hay situaciones en que algunos semejantes pueden querer terminar su vida al encontrarse en situaciones desesperantes, duraderas y sin remedio, que además tienen la particularidad de alterar su identidad personal y social (los vuelve indignos).

Asimismo, existe otra cantidad de millones de personas que piensan que estas prácticas deben ser prohibidas. Hace pocos días salió a luz en nuestro medio la encuesta encargada por el Sindicato Médico del Uruguay a Equipos Consultores sobre este tópico. Los resultados nos permiten conocer que el 82% de los uruguayos consultados son favorables a la despenalización de la eutanasia (68% completamente seguros) y 62% son favorables a la despenalización del suicidio asistido (44 % completamente seguros).

Al respecto no es productivo proceder a la condena (denotación, insulto, descalificación) de los otros grupos que piensan diferente. Lo que se puede y es adecuado es discutir en conjunto los pro y los contras, los tipos de fundamento y experiencias que se tienen sobre el asunto y escucharse entre sí. Puede ser que lo diferentes no cambien sus posiciones, pero sí seguramente llegarán a consensos de mínima, que es por lo que se empieza. Aunque los caminos de las normas generales (leyes, por ejemplo) son variados y muchas veces indirectos y complejos, no creo que se legalice o ilegalice cualquier práctica si la conciencia social no está de acuerdo —en su gran mayoría— con esa decisión


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