• Humberto Correa

¿Porque la epidemia actual tiene que ver con el humanismo?

El humanismo es empatía, cooperación y búsqueda del bienestar para todos

La epidemia tiene que ver con el humanismo por muchos motivos, pero privilegiamos este: el humanismo es empatía, cooperación y búsqueda del bienestar para todos. Hoy hace falta más que nunca incentivar comportamientos coherentes con esos valores.

Nosotros, cada uno y todos (la humanidad) hemos sufrido desde el origen de los tiempos muchas catástrofes y desafíos, miedos y múltiples eventos evocadores de la incertidumbre en que transcurre nuestra vida. Hemos sufrido, sufrimos y sufriremos. Sin embargo la nave de los humanos ha seguido navegando y luego de cada tifón ha llegado a puerto nuevamente, maltrecha pero con el vigor, la astucia, los defectos y virtudes de Odiseo.


Odiseo es cada uno de nosotros. El ámbito espacio -temporal en que transcurrimos se parece mucho más al proceloso mar que nos cuenta Homero que a la tierra firme. Movilidad continúa, belleza increíble, aterradora tormenta e imprevisibilidad han sido los componentes del misterioso devenir que hay que aceptar. Individualmente muchos han desparecido en las tormentas y muchos desapareceremos, pero muchísimos otros, aunque golpeados sobrevivimos y seguimos construyendo. La semilla nunca desapareció del todo y siempre germinó otra vez en verdor y campos de trigo.

Me es inevitable reflexionar primero sobre lo general, sobre le el fondo que tengo inventado en la mente acerca del cambiante TODO y su devenir (es mi naturaleza) para acercarme luego con la mayor objetividad que puedo ( sin dejar de lado nunca la afectividad) a reflexionar sobre este extraño, desconocido , ominoso, planetario, un poco aterrador pero a la vez desafiante fenómeno que queremos ver en la niebla. Miro nuestro Uruguay, y trato de reflexionar sobre aspectos , sentimientos y comportamientos de lo nuestro, de lo que ahora vivimos.

¿Qué sabemos la mayoría realmente acerca del coronavirus COVID-19 y la epidemia-pandemia?

Que se trata de un virus nuevo para los humanos, que es sumamente contagioso y que difunde como un incendio, que da síntomas respiratorios altos, que los que se ven afectados con síntomas en el 95% de los casos curan.

Que la mortalidad ocurre sobre todo en población inmunocomprometida o mayor de 65 años. Que de las personas añosas que infecta no ocasiona neumonía en todas sino en algunas y que la mortalidad de aquellos añosos con neumonía es aproximadamente de 15%.


¿Quienes saben realmente sobre este virus, la epidemia y las medidas a tomar para minimizar los efectos?


¿Quiénes debe ser nuestra referencia por conocer con la mayor exactitud posible, con la mejor evidencia actualizada y la mayor adaptación de conocimientos y evidencias a nuestra realidad?.


Ellos son los infectólogos y especialmente aquellos expertos en epidemiología, y dentro de ellos los que integran los grupos de expertos que asesoran a la autoridad sanitaria. Es importante fijar este pensamiento pues en situaciones de miedo universal como esta se escuchan y difunden nocivamente muchísimas opiniones (sobre medidas a tomar) que aunque sean bienintencionadas, (o a veces sesgadas por intereses no sanitarios) no tiene la autoridad de los especialistas involucrados.


A estos son los únicos que tenemos que escuchar.


El sembrar a diestra y siniestra rumores, videos, consejos y noticias de procedencia insegura solo perjudica y enloquece. Al respecto lo único que vale es juzgar con objetividad la evidencia de cada día proveniente de fuentes inobjetables bien identificadas (y eso lo pueden hacer pocos). Y además integrar esa evidencia a nuestro medio, contexto y situación y a la experiencia que está adquiriendo quienes dirigen las medidas sanitarias

Evidentemente medidas seguras y fuertes hay que tomar y se están tomando. La respuesta está en cada calle desierta de Montevideo hoy, en la precaución temerosa con que casi la totalidad mantenemos distancia con interlocutores casuales u obligados. El miedo y las recomendaciones han penetrado muy hondamente hasta la parte no consciente de la mente de muchísimos uruguayos!!

¿De qué factores depende que tomen unas medidas y no otras?


Ingenuamente podríamos prensar que la medida universal sería que nadie saliera de su casa por un mes o más. Aislarse, aislarse, aislarse….. Es de Perogrullo y todo el mundo lo sabe, que si nadie hace nada fuera de las casas el país se detiene, la sociedad se detiene, la polis se detiene y en poco tiempo no habría ni alimentos disponibles, el crimen y el pillaje se incrementarían, nadie cuidaría a los enfermos y toda la máquina de la economía se detendría. Hablo de economía en sentido amplio es decir a la organización del funcionamiento de grupo humano para sobrevivir..


Entonces penetrando un poco más en este problema podemos ver (yo lo puedo ver, que no soy economista, político ni epidemiólogo) que hay por lo menos tres platillos en esta balanza:


1) Tomar medidas adecuadas para que la enfermedad limite su extensión al mínimo posible, sin agregar remedios que sean peor que la enfermedad

2) Panificar teniendo en cuenta que sistema de salud esté preparado y no sea desbordado por aflujo masivo de infecta-dos

3) Equilibrar todo lo anterior con el mantenimiento – aunque sea a media marcha pero suficiente- del funcionamiento de la economía (en sentido amplio) de la polis,

Equilibrio muy difícil, muy dinámico, y modificable día a día


¿Que siento hoy además de experimentar vivamente la incertidumbre?


Personalmente me admira el desempeño de Uruguay y me da cierto orgullo estos días (al lado de experimentar un grado de temor y soledad) pertenecer a esta comunidad. Creo que las autoridades superiores, la autoridad sanitaria y los especiAlistas que la asesoran han actuado con sumo acierto, premura y mesura, y que la respuesta de la población ha sido muy buena. Posiblemente no todo sea perfecto, pero quizá nadie lo hubiera hecho mejor. Creo que el gobierno que recién entró en funciones (a quien no voté) ha elevado su estatura y está muy dignamente a nivel con las circunstancias.


Creo asimismo que debemos cerrar filas en este combate. No dividir. No poner intereses que sean menores que el combate juntos frente a la catástrofe. Por superior que sea un interés, ideología, religión o grupo, siempre debe estar primero supeditado al interés mayor de mitigar un fenómeno que nos afecta potencialmente en forma grave a toda la comunidad. Para ello necesitamos una conducción unificada que no sea horadad por accione confusionistas o divisionistas.


No estamos ahora discutiendo como cambiar un sistema de vivir, estamos tratando de que no enferme ni muera gente y de qué el país siga funcionando aún medio de circunstancias adversas y desafiantes.


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HumaMed, promoviendo el humanismo y actualizando evidencia en medicina desde Uruguay