• Humberto Correa

Puerta al camino soñado o pasar las horcas caudinas

El camino para ser médico plantea a los jóvenes fuertes exigencias que implican sobrecarga, tensión, estrés excesivo, haciendo que algunos se desanimen y que muchos no desarrollen sus aspectos humanos y sensibles


​El tiempo universitario es un hito fundamental en la vida de los jóvenes. En ese periodo pasa de la adolescencia a la adultez. Al ingresar a los estudios terciarios la identidad del joven aún no se ha definido completamente, está terminado la adolescencia en la que hizo eclosión su juventud. La adolescencia, período lleno de posibilidades, en el cual muchos caminos potenciales se abren ante él y que es mezcla intensa de ilusiones, nuevas emociones, inseguridad y rebeldía. El adolescente se rebela para edificarse como un ser autónomo, pero aún es dependiente. En el tiempo universitario sufrirá muchos cambios personales. La socialización universitaria contribuirá á forjar su nueva identidad y finalmente se consolidará como ser social responsable, capaz de ocupar un lugar reconocido y necesario en la comunidad (para los demás y para él mismo), será capaz de vivir de su trabajo y de encarar la formación de una familia. Egresará hacia un tiempo de afirmación, autodefinición y responsabilidad personal y social.

Medicina es un paradigma de la educación superior, allí hemos vivido y allí trabajamos y hacemos docencia, Y allí, en un observatorio privilegiado hecho experiencia sobre la vida y sentimientos de los estudiantes. A esa experiencia vamos a referirnos.

Hemos visto que el camino para llegar al objetivo en medicina somete a los que ingresan a muy fuertes exigencia que derivan en sobrecarga, tensión, estrés excesivo y hace que algunos se desanimen y que muchos otros no desarrollen sus aspectos humanos y sensibles. La experiencia de los que estamos desde hace muchísimos años en estrecho contacto con los jóvenes que ingresan a medicina nos ha hecho apreciar el gran sufrimiento que ocasiona en un significativo grupo de alumnos lo que encuentran después de pasar la puerta. Muchos se sienten superados, solos, desconcertados, un poco perdidos y a veces rechazados.

Quizá no nos hemos detenido lo suficiente en estudiar las causas de esta sobrecarga psicofísica e intentar hacer el primer año más tolerable. La entrada a la carrera es como una puerta. Es la puerta que los que vienen imaginan como la que les da acceso al cumplimiento de un ilusión y pasan por ella llenos de deseos de saber y de ayudar a los demás. Pero para muchos o en gran medida pasar esa puerta recuerda a las Horcas Caudinas: circunstancia de sometimiento, frustración y a veces humillación como precio para conseguir el objetivo.

He reflexionado sobre esta situación y acá intento esclarecer algunos de los problemas que lastiman a los jóvenes, los desaniman y hacen más penoso su camino. Con ello intento alertar a todos mis colegas docentes a poner los ojos en este proceso y seguir buscando construir un ambiente de primer año de medicina más amable, profundamente conocedor de las vicisitudes de cada estudiante, acogedor y constructivo.

Consideraremos algunos de los aspectos o circunstancias que deben vivir los estudiantes al ingresar al primer año de medicina. Seguramente también ocurre de manera similar en otras profesiones, pero de ellas no tenemos la experiencia directa, y como dijimos Medicina es para nosotros un paradigma de educación superior, por sus características sociales y humanas y por la enorme exigencia a que somete a quienes ingresan. Lo que sigue se refiere pues a la carrera de medicina.


Un medio nuevo. El estudiante al ingresar pertenece a un espacio nuevo. No se trata de que está “pasando por él”, sino que debe “pertenecer”. Todo cambio de pertenencia exige aceptar perder aspectos y adquirir algunos nuevos. Esto implica aceptación, flexibilidad y coraje. Debe superar el miedo a lo nuevo. El miedo a lo nuevo y lo distinto es una emoción antiquísima y ancestral en el hombre. Por otra parte “el nuevo” siempre es “un otro” y se le mira y trata con algún grado de desconfianza y lejanía. Sobre todo con lejanía.


Aspectos cognitivos: en la universidad la exigencia de aprendizaje es diferente. El volumen de lo que hay que aprender y estudiar es sustancialmente mayor. Se debe aprender a comprender lo le ídeo o escuchado y a generar abstracciones nuevas todo el tiempo. A veces el proceso d abstracción (conceptuación) es muy difícil y depende mucho del método educativo que se emplee y dela preparación didáctica específica del docente. Por otra parte si no han cursado el bachillerato en institucionescon programas modernos, exigentes y con buenos sistemas de entrenamiento ( hayan enseñado a pensar)carecerán de la base cognitiva suficiente y no podrán “ significar” ( comprender)casi nada de lo que se trata en la universidad. Eso produce gran angustia, frustración y desánimo.


Desarrollo afectivo y concepción humanista. Casi la totalidad de los alumno aunque sientan fuertes deseos de ayudar al prójimo ( y por ello hayan elegido hacer medicina) carecen de conocimientos sobre empatía, compasión, comunicación adecuada, trabajo cooperativo, metarreflexión y otros aspectos que integran nuestro currículo. Para ellos esto será una sorpresa pues su paradigma de “medico” es el del facultativo somaticista del siglo XX. Su idea ideal es saber solo clínica y patología basada en la ciencia. Este choque ha sido en realidad el menos violento pues han recibido con gran beneplácito nuestra orientación ( salvo las primeras generaciones que tardaron en adaptarse) ¿ Pero cuantas universidades la tienen la visión humanista?


Choque con el medio asistencial. Los alumnos ingresan al medio asistencial desde el comienzo. Ellos traen al respecto hermosas fantasías de atender enfermos y mejorarlos y que todo fluirá amablemente. Sin embargo el medio asistencial – incluso el dedicado a docencia- es generalmente un ambiente duro, urgido por el tiempo y por diversas exigencia humanas y funcionales. Los grupos que allí trabajan no siempre los reciben con un trato amable sino que sienten al alumno como un estorbo y se lo hacen ver muy bien, Por otra parte otras veces son tomados como fuerza de trabajo cuando aún no está preparados. Todo esto crea desencanto, frustración y problemas morales . Afortunadamente existen algunos grupos asistenciales consientes de su papel formador y están lo suficientemente satisfechos con su vida como para recibir bien y hacerle ver al alumno que es uno mas en el equipo.


El cadáver: el primer año los estudiante se enfrentan con el cadáver en anatomía. Se enfrentan con eso tan parecido a lo que fue una persona, pero inanimado. A muchos los lleva interrogase sobre como habrá sido su vida pasada, que habrá amado, que habrá temido, que desgracias o episodios felices le habrán ocurrido, que habrán pensado antes de morir. Por más “defensas” que pongan, el choque el primer cadáver que enfrentan tiene importantes repercusiones psicológicas: miedo, asco, pena, sueños con “el muerto”.


Desencuentro con los docentes. Muchos de las personas que enseñan (evidentemente no todas) en medicina no está preparados para ser docentes. Simplemente son buenos profesionales en su área a los cuales se l les ha pedido que “ la enseñen” o que “enseñen” algo en que se supone que los preparó su ejercicio profesional. Pero ejerciere la profesión es diferente a “enseñar” a los recién ingresados, Ser docente es otra profesión. Y lamentablemente gran parte de los que están a cargoo de la enseñanza en medicina no lo son. El estudiante joven se ve enfrentado muchas veces a una persona que explica extensamente y con detalles como practica su profesión sin dedicarse a establecer un sistema educativo que tenga en cuenta como aprende un joven. Que red conceptual previa tiene, como recuerda, cuando fija los conocimientos, el valor del sueño y de los intervalos, el valor de la repetición y de la individualización. Esto crea una barrera entre docente y alumno: frustración, incomprensión, falta de aprendizaje, fracaso.


Soledad, extrañamiento. Ocurre casi siempre que en estudiante que deben abandonar el hogar en que vivían de adolescentes para trasladarse a la ciudad donde está la universidad se produce un efecto “arrancamiento”. ES como cuando se arranca una planta, sus raíces ya no tiene más la tierra nutricia y quedan expuestas al aire y al frío. Este fenómeno que causa tristeza, nostalgia, soledad y a veces cierta depresión, ocurre en cierto número de alumnos y en casi todos los que se desplazan muy lejos. Debe tenerse muy en cuanta pues ese estado psíquico, esas emociones y sentimientos dificultan la inserción y el aprendizaje y lo vuelven desgraciado y solo al joven,

Estos siete aspectos están presentes en mayor o menor grado (la variabilidad individual es como sabemos casi infinita) en los alumnos que ingresan a la universidad y específicamente a la facultad de medicina. Si bien eclosionan en primer año, varios de ellos continúan su influencia en años posteriores hasta que los alumnos se adaptan, se afirman y hasta se vuelven “combatientes” contra los elementos detrimentales nombrados. Pero no somos partidarios de que el trato duro, indiferente y hasta humillante sirva para todos y todas “se hagan hombres”, Creemos que este es un concepto inhumano, humillante, que mantiene el reino de la jerarquía indebida y el sometimiento y lleva a copiar el modelo.. En ese camino y siguiendo con esa hipótesis solo copiarán la frialdad y la indiferencia y perderán en grado sumo la empatía natural . Ese será el “fruto” de haberse hecho “hombres” en este camino falto de solidaridad.


Para contener a los ingresados para ayudarlo y recibirlos, para minimizar esos daños , potenciar la posibilidades naturales, sostener la ilusiones y la vocación empática la Facultad de Medicina UCLAEH es humanista por principio y no solo en los cursos de esta asignatura sino que ha extendido en forma lenta hacia muchos docentes y cursos y por muchos camino la impronta humanista. Aún falta mucho, pero hemos recorrido una buena parte del camino hacia esa transformación de muchos de sus cursos, actividades y trato de los alumnos.


Debemos incorporar al ámbito educativo mucha receptividad, apertura, flexibilidad, trato individual, y sobre todo un ambiente receptivo y amistoso sin dejar de ser exigente. Conste que reconocemos una gran variabilidad entre los alumnos que ingresan, los hay más maduros y menos maduros, pero lo propuesto es bueno para todos.

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HumaMed, promoviendo el humanismo y actualizando evidencia en medicina desde Uruguay